"La prisa mata". Fue la frase que más escuché durante mi aventura mochilera por Marruecos. Una escapada organizada por David Montoya y Toni Uceda, dos jóvenes que hace años decidieron coger la mochila y salir a conocer el mundo.
Un viaje para aprender, para sentir, y para ver la de apegos innecesarios que tenemos en nuestra vida.
La cámara de fotos, una mochila con dos pantalones, varias camisetas y poco más. El planteamiento del viaje era sencillo. Conocer un lugar desde dentro e intentar captar algunos momentos para siempre.
Pasear por el Zoco de Fez para ver el movimiento de una ciudad perdida en tiempos lejanos. Subir hacia las montañas del medio atlas y descender hacia las dunas del desierto. Pocos días pero intensos.
La estancia en el desierto fue algo espectacular. Un paisaje excepcional, rodeados solo de arena. Un lugar que invita a la reflexión y por la noche dormir en Haymas Bereberes, arropados por un manto de estrellas. Un recuerdo difícil de olvidar.
Visitamos a una familia nómada que nos invitó a pasar la noche. Una gran lección de humanidad, por su forma de vida, por su hospitalidad y por que en ese momento toma más sentido que nunca frases como: no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita.
Visitamos a una familia nómada que nos invitó a pasar la noche. Una gran lección de humanidad, por su forma de vida, por su hospitalidad y por que en ese momento toma más sentido que nunca frases como: no es más feliz el que más tiene, si no el que menos necesita.
Impresiona ver a personas que viven con tan poco, como se vivía años atrás, pero sobre todo me impresiona que a pesar de todas las comodidades que poseemos eso no nos hace más felices. Hasta que punto hemos renunciado a vivir por tener. El apego hacia lo material, sin ser consciente de lo que estamos dejando escapar para conseguirlo.
Creo que la mayor diferencia entre un día viajando y un día en tu vida habitual es la intensidad de como vives los momentos. Al viajar tu mente se encuentra centrada en el presente, en apreciar lo que te rodea, mientras que en nuestro día a día tenemos tantas cosas en la cabeza que se nos olvida lo más importante, vivir.
Durante esta escapada tuve la oportunidad de conocer un país increíble pero sobretodo a unas personas aun más increíbles. Admiro a los que son capaces de coger la maleta, dejar todos sus miedos y ataduras, e ir a conocer el mundo. Chicos he aprendido mucho de vosotros. Me fascina escuchar cada una de vuestras historias, porque en vuestro rostro reflejáis la intensidad de lo vivido, una pasión que transmite vida. Espero que en algún momento volvamos a encontrarnos con la mochila a cuestas y viviendo aventuras.
PD: La mayoría de las fotos són de David Montoya, gran fotógrafo que nos estuvo enseñando técnicas durante el viaje.













Que grandes...
ResponderEliminarIncreible,!!!!!
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